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Estudio Bíblico No. 20.- La lucha espiritual

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”  Efesios 6:12.

¿En que consiste la lucha a la que se refiere el apóstol Pablo?

Se refiere a la lucha diaria que sostiene el cristiano verdadero nacido de nuevo y lavado en la preciosa sangre de Cristo. Esta lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra seres espirituales de maldad en las regiones que no se puede ver con los sentidos naturales sino que se mueve en esferas espirituales, es decir: el enemigo de las almas, Satanás y sus demonios. Estos tratarán por todos los medios que el cristiano retroceda de su fe y vuelva a los deleites del mundo y a participar de las obras de la carne, cosas de las cuales el Señor lo rescató.

Tristemente cuando el enemigo logra su propósito el cristiano vuelve al mundo y sus deleites y corre el gravísimo riesgo de convertirse en un apóstata, sin posibilidad de retorno a la comunión del Señor.

Apostasía significa "apartarse".

En Hebreos 3:12, dice: "Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo".

En su empeño diario, el diablo y sus demonios, si no logran hacer retroceder al creyente, tratarán a través del engaño, inyectando pensamientos en su mente, que este participe de una falsa seguridad.

El cristiano entonces en su mente camal pensará que porque asiste regularmente los domingos al culto, y le dedica unas pocos minutos de oración al Señor en la semana, se encuentra espiritualmente bien, pero en realidad, su vida espiritual al carecer de oración ferviente, ayuno y lectura de la Palabra de Dios, se irá convirtiendo en un mero ruido religioso con aspectos muy parecidos a la religiosidad romana (catolicismo romano), de la cual el Señor nos libertó. Una señal muy clara de esto es que se deja de tomar en serio la Palabra y las exigencias del Señor Jesús y del Espíritu Santo respecto a la vida en santidad. El engaño del diablo entonces se habrá consumado. El apóstol Pablo exhortó al respecto.

En 2 Corintios 13:5 dice: "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?".

La Palabra de Dios, por tanto, nos da la voz de alerta, para no caer y permanecer en semejante y espantoso engaño. Si se ha caído, levantarse y salir rápidamente. Es necesario que sepas que conforme nos acercamos a la venida del Señor Jesucristo por su amada iglesia, la lucha espiritual se acentuará cada vez más. El enemigo de las almas, Satanás, sabe que le queda poco tiempo. La única forma de hacer frente a tal embestida del enemigo es tomar las armas espirituales que nos ofrece el Señor a través de su amada Palabra.

 

¿Cuáles son estas armas espirituales?

 

En primera instancia se halla la armadura de Dios.

 

En Efesios 6:10-18 dice: " Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.

 

Vemos que la armadura de Dios es fundamental en la guerra espiritual. Estamos en guerra y debemos actuar como soldados disciplinados.

Vestirse todos los días en oración y recibir por fe, toda la armadura de Dios.

Cubierta la cabeza con el yelmo de la salvación. Cubierto el tronco del cuerpo con la coraza de la fe. Cubierta la cintura, para estar firmes, con el cinto de la verdad. Cubiertos los pies con el apresto del evangelio de la paz (disposición para evangelizar). Tomando en una mano el escudo de la fe, para rechazar cualquier pensamiento del diablo o demonios. Y por último tomando en la otra mano la poderosa espada de la fe que es la Bendita Palabra de Dios.

Otras armas espirituales poderosas son: la preciosa sangre que el Señor Jesucristo, derramó por nosotros en la cruz del Calvario; el nombre de Jesús, para echar fuera demonios cualquiera sea su género y función; la guía del Espíritu Santo de Dios, para no ser engañados y discernir cual sea la voluntad de Dios agradable y perfecta; y la espada el Espíritu Santo que es la Palabra de Dios.

 

  • La preciosa sangre del Señor Jesucristo

En 1 Pedro 1:18-19 dice: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

Ante esta arma espiritual, que es la sangre de Cristo, ¡tiemblan Satanás y sus demonios!...y el mismo infierno. Nuestro amado Señor Jesucristo, venció al que tenía la potestad de la muerte, esto es al diablo, en la cruz, y derramando su sangre, murió por nosotros, y nos dio la ¡VICTORIA!

Sin embargo para que esta arma sea eficaz en nuestras vidas, debemos primero ponemos a cuentas delante de nuestro Dios. Reconocer y pedir perdón al Padre en el nombre de Jesús, por aquellas áreas en nuestra vida (mal carácter, impaciencia, envidia, etc.) que aún nos faltan entregar, pecados ocultos que debemos confesar, y clamar porque en su misericordia el Espíritu Santo nos guíe a poner bajo la luz de Cristo aquellos pecados que estaban encubiertos, confesarlos y arrepentimos de corazón.

La cruz es un instrumento de muerte. En un sentido espiritual el Señor Jesús dio muerte a la carne pecaminosa en la cruz del Calvario. Por ello, por fe, debemos llevar a la cruz y dar muerte (renunciar de corazón), a cualquier obra de la carne, que todavía pudiera estar operando en nuestras vidas.

En Efesios 5:19-21 dice: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

 

Recibir por fe, el perdón del Señor por estas obras inicuas. Es importante discernir que cualquier obra de la carne sirve de alimento a fuerzas espirituales de maldad o demonios, contaminando las vidas de las personas. Una vez que de corazón se renuncia a cualquier obra de la carne, se echa fuera del cuerpo, todo espíritu inmundo que haya podido entrar por esa puerta, atándolos a la cruz de Cristo. Luego, cubrirse por fe con la sangre de Cristo, cubrir las puertas, limpiar la casa y para evitar nuevas contaminaciones, que pudiera darse cuando se da lugar al diablo o demonios.

Definitivamente la sinceridad del cristiano, es fundamental.

Dios no puede ser burlado, lo que el cristiano siembre es lo que ciertamente segará.

En 1 Juan 1:5-9 dice: “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

 

  • El Nombre de Jesús

Luego de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo, y al vencer al imperio de la muerte existe un nombre sobre todo nombre JESUS.

En Filipenses 2:8-11 dice: “…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

En el nombre de Jesús se echan fuera demonios, cualquier sea su género y función.

En Marcos 16:17 dice: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas”.

 

  • La guía del Espíritu Santo de Dios

En su misericordia el Señor nos ha provisto de su Espíritu Santo para poder ser guiados y evitar ser engañados por el enemigo de las almas. Es necesario poder discernir lo que es de Dios, de la carne, del mundo donde operan Satanás y sus demonios.

Va a ser de Dios, cuando lo que se ha recibido y las decisiones a tomar estén de acuerdo con su Palabra, y entregadas a El en oración ferviente.

En cambio será de la carne, cuando su origen se encuentre en las emociones propias de la naturaleza caída y como consecuencia las decisiones serán realizadas sin oración previa y en forma impulsiva.

Pero la voz del mundo es la que más recibe el cristiano todos los días. Medios de comunicación como la radio, televisión etc. o conversaciones, etc.).

Como consecuencia deberá renunciar a la voz del mundo y sus placeres y sujetarse a la voluntad de Dios y su bendita Palabra.

La voz de Satanás y sus demonios, vendrá muy camuflada.

Nunca debes olvidar que el enemigo   de   las   almas   tiene   un   poder  de  engaño   muy   grande  y  asimismo de convencimiento.

Aparentemente aparece muy razonable pero contradice la Palabra y su fin es muerte espiritual. Con la preciosa ayuda del Espíritu Santo y una vez discernida la fuente de lo que se está recibiendo, si no es de Dios, cancelar inmediatamente todo pensamiento que no es de El y llevar todo pensamiento a la obediencia a Cristo y su Palabra. Si se ha discernido que es de Satanás o sus demonios reprenderlos abiertamente en el nombre de Jesús, echándolos fuera con toda autoridad.

Nunca se debe olvidar que la mente o entendimiento, es el campo de batalla donde trabajan muchas veces, fuerzas espirituales de maldad o demonios que en la persona provocan desórdenes emocionales como la depresión, temores, angustias, aflicciones, ira, desánimo, deseos de quitarse la vida, etc.

En 1 Juan 2:20 , 27 dice: "Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas...Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él”.

La unción o el Espíritu Santo, se expresa como la consagración que recibe el cristiano una vez que participa del nuevo nacimiento tanto en su posición como hijo de Dios, como en su servicio al Señor. Desde el momento de su nuevo nacimiento recibe la unción para ayudarlo a ser guiado a la verdad. Le ayuda a entender la Palabra de Dios en el Espíritu.

Por lo tanto no necesita ser enseñado de otras doctrinas humanistas o que contradigan a la Palabra de Dios.

Es sellado por el Espíritu Santo de Dios, como expresión de pertenencia al Señor Jesucristo.

En Efesios 1:13 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”.

En Romanos 8:14 dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”.

 

  • La palabra de Dios

La espada del Espíritu es la Palabra de Dios.

Satanás y sus demonios lo saben muy bien y  por ello es que a través de los siglos han tratado de desacreditada por todos los medios y utilizando muchas veces a sus ministros o servidores.

Pero para el cristiano verdadero debe ser su brújula en el camino.

En Salmos 119:105 dice: Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”

En 2 Timoteo 3:16-17 dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

En ella el cristiano encuentra una fuente de sabiduría inagotable. Cada faceta de nuestras vidas debemos poner bajo la luz de las Escrituras y comprobar si están de acuerdo con la voluntad del Señor. Al mismo tiempo que recibimos exhortación, tenemos también consolación y edificación para nuestras vidas.

En Proverbios 14:12 dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”.

En Jeremías 6:16 dice: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos”.

Definitivamente el camino, la senda antigua es Jesucristo, el Verbo de Dios, la Palabra Viva, en quien tenemos la referencia perfecta para nuestras vidas.

El Señor Jesucristo rechazó las tentaciones utilizando la poderosa Palabra de Dios.

En Lucas 4:1-13 dice: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 2por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. 3Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. 4Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. 5Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 7Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 8Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. 9Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; 10porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. 12Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. 13Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo”.

Nuestro Señor refutó las tentaciones del diablo, con las Escrituras. ¡Sigamos su ejemplo!

 

Comentarios  

 
0 #2 Michelle Bey 29-07-2013 19:27
:lol:
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0 #1 carmen 23-04-2013 14:09
:lol: excelente dios les bendiga
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