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Estudio Bíblico No. 1.- El nuevo nacimiento

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”
Juan 3:3
La doctrina del nuevo nacimiento, es fundamental dentro del verdadero cristianismo.
Todo ser humano necesita experimentar el nuevo nacimiento para poder ver el reino de Dios y ser salvo, por medio del Señor Jesucristo, recibiendo la vida eterna.

¿…Qué es el nuevo nacimiento…?

Es una nueva creación y verdadera transformación o conversión de la persona a través del Espíritu Santo de Dios,
Es mediante el proceso de la conversión que se le imparte al corazón de la persona la vida eterna de Dios que lo convierte en un hijo de Dios y una nueva criatura para vivir una vida nueva.
La Palabra de Dios enseña al respecto:
En Juan 3:6 dice: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es".
El Señor Jesucristo enseña a en este pasaje, que una cosa es nacer de padre y madre en el nacimiento natural que experimentamos todos los seres humanos y otra es nacer del Espíritu Santo de Dios, que es el nuevo nacimiento.
En Tito 3:5 dice: "...nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo".
La Palabra de Dios enseña en este pasaje que el Señor Jesucristo nos salvó en la cruz del Calvario, muriendo por nosotros, no porque hubiéramos hecho algo para merecerlo, sino solo por su misericordia. A través del nuevo nacimiento limpia o lava de pecados, regenera al nuevo convertido y lo renueva es decir le da un nuevo nacimiento.

¿…Por qué es necesario alcanzar la salvación en Cristo Jesús…?

Nuestro Dios, ha provisto a su amado hijo Jesucristo, para que todos podamos alcanzar la salvación eterna, que solo se consigue recibiéndolo en el corazón como Señor y Salvador.
Hace dos mil años atrás vino por primera vez a salvar lo que estaba perdido.
La Biblia registra de una manera maravillosa esta preciosa verdad.

En Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".
Esto significa que la persona puede perderse si no participa del nuevo nacimiento, que es el regalo precioso de Dios.

¿…Qué significa perderse…?

Significa quedar separado para siempre de la presencia del Señor; y por tanto ser echado al infierno o lugar de tormento eterno. La Biblia enseña la existencia del infierno, que es el lugar preparado inicialmente para el diablo y sus ángeles caídos o demonios. El hombre cometiendo toda clase de pecados se hace esclavo del diablo y de la misma forma va a parar a este lugar. Nuestro Señor Jesucristo enseñó acerca de este terrible lugar. La muerte espantosa que tuvo que sufrir en la cruz del Calvario, fue precisamente para que todos aquellos que lo reciban como Señor y Salvador de sus vidas sean librados de ir al infierno.
En Mateo 25:41 dice: "Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles".
En Mateo 5:29 dice: "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor es que se te pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno".

¿…Qué es el pecado?... ¿Somos todos pecadores…?

El pecado es desobediencia a la voluntad de Dios y es lo que provoca que las personas estén muertas espiritualmente o separadas de Dios. En realidad todos los seres humanos, nacen en pecado y heredan la naturaleza caída de sus padres. La Biblia enseña que esta naturaleza pecadora viene heredada desde la caída del primer hombre y la primera mujer. Adán y Eva desobedecieron al mandato del Señor. Por ello es necesario nacer de nuevo del Espíritu Santo de Dios, para recibir la vida eterna. Todos los seres humanos en su naturaleza humana se encuentran en un estado pecaminoso y siendo pecadores son incapaces de obedecer y agradar a Dios.

¡El pecado separa al hombre de Dios!
En Romanos 5:12 dice: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a iodos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
En Romanos 3:10-12 y 23 dice: "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno...por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloría de Dios".
En Salmos 51:5 dice: "He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre".
En Romanos 6:23 dice: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro".

 

¿…Existe alguna salida o solución para la humanidad…?

Nuestro amado Dios a provisto en Jesucristo, la salida para solucionar el problema del pecado.
En Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

¿Acaso no es necesario primero estar preparado para poder convertirse o primero hacer buenas obras?

La salvación en Cristo Jesús, a través del nuevo nacimiento, que Dios ofrece, es totalmente gratuita o por gracia.
Frecuentemente el hombre busca de alguna manera ganar su salvación a través de obras o actos piadosos. La Biblia enseña que la misericordia del Dios Todopoderoso es tan grande que ha provisto gratuitamente la salvación para aquel que lo acepte.
En Efesios 2:8-9 dice: "Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es un don-regalo de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".
Únicamente es necesaria la fe.

¿Que es la fe salvadora?

Es creer en la bendita Palabra de Dios, que enseña que hace dos mil años, nuestro Señor Jesucristo se hizo carne y habitó entre nosotros y murió en la cruz del Calvario para que por su sangre derramada, nuestros pecados sean perdonados y totalmente borrados. El Señor tuvo que padecer insultos, golpes, latigazos y el ser clavado en una cruz por nosotros. Esto fue profetizado 700 años antes de que ocurra por el profeta Isaías Como una demostración de fe en esta palabra la persona debe proceder al nuevo nacimiento aceptando al Señor Jesucristo como Señor y Salvador de su vida y de esta manera encontrar salvación eterna.
En Isaías 53:4-5 dice: "Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por sus llagas fuimos nosotros curados".
En Juan 1:14 dice: "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloría, gloria como la del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad".
En Juan 1:29 dice: "El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo".

¿Cuando se nace de nuevo uno se convierte en hijo de Dios? ¿Acaso no somos todos los seres humanos de la tierra hijos de Dios?

De acuerdo con las Santas Escrituras, ¡NO!
Una mentira frecuente de la religión católica romana es hacer creer a la gente que todos los habitantes de la tierra son hijos de Dios. La Palabra de Dios enseña claramente que solo los que aceptan al Señor Jesús en sus corazones tienen la facultad de ser hechos y llamados hijos de Dios.
En Juan 1:12-13 dice: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".
En 1 Juan 3:1 dice: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El".
Todos nacimos de la voluntad de nuestros padres naturales. Sin embargo el nuevo nacimiento se da por el Espíritu de Dios y la voluntad del Señor.

¿Cuándo se ha nacido de nuevo y se vuelve a pecar que ocurre?

Cuando no se conoce al Señor, se peca deliberada y fácilmente. No hay temor de Dios y tampoco se lo ama de corazón. Una vez que la persona se convierte al Señor o nace de nuevo, puede llegar a pecar por descuido o haber sucumbido a una tentación del diablo, sin embargo, la situación ya no es igual que antes de haber conocido al Señor. El nuevo convertido siente tristeza cuando cae en pecado y busca rápidamente ponerse a cuentas con el Señor. Conforme va creciendo en el Señor, irá apreciando cada vez más, el vivir en santidad, porque esto lo mantiene en comunicación con el Señor y puede experimentar Su divina Presencia en su vida. El pecado ocasiona que se rompa esta comunicación. El arrepentimiento devuelve el gozo y el experimentar la presencia del Señor nuevamente. Por la misericordia de Dios, tenemos en nuestro Señor Jesucristo un abogado que intercede por nosotros.
En 2 Corintios 7:10 dice: "Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación...pero la tristeza del mundo produce muerte".
En 1 Juan 2:1 dice: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo".
En 1 Juan 1:7 v 9 dice: "...y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado...si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiamos de toda maldad".

¿Cómo se puede hacer la oración para nacer de nuevo?

La Palabra de Dios enseña que todo aquel que invoca el nombre del Señor Jesucristo, será salvó. Esta invocación se hace únicamente por el Espíritu Santo de Dios, ya que nadie puede llamar a Jesús, Señor sino por el Espíritu Santo.
En Romanos 10:13 dice: "Porque todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo".
En 1 Corintios 12:3 dice: "Por tanto os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo".
La Palabra de Dios enseña que para que una persona pueda conocer a Jesucristo personalmente, necesita confesarlo con la boca, en una sencilla oración. Al mismo tiempo, creer, en lo que el Señor hizo por nosotros al morir en la cruz del Calvario; arrepentirse, de todo pecado cometido hasta ese momento y desear sinceramente una v/da nueva en Cristo Jesús.
En Romanos 10:9-10 dice: "...que si confesares con tu boca que Jesús es e/ Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".
Nuestro amado Dios, en Jesucristo nuestro Señor, hace un llamado a todos aquellos que deseen recibirlo en sus corazones y naciendo de nuevo puedan experimentar ríos de agua viva fluyendo en su interior.
En Apocalipsis 3:20 dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta(del corazón), entraré al él, y cenaré con él y él conmigo".
En Apocalipsis 22:17 dice: "...y el que tiene sed, venga; y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente".
La voluntad de Dios es que nadie se pierda si no que todos se arrepientan y vengan al conocimiento, de la verdad en Cristo Jesús, participando del nuevo nacimiento.
En 2 Pedro 3:9 dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
En Ezequiel 18:23 dice: “Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?”.
En Ezequiel 33:11 dice: “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?”.

Oración para recibir al Señor en el corazón y... ¡NACER DE NUEVO!

Padre amado, en el nombre de Jesús de Nazareth, me acerco a ti para pedirte perdón por todos mis pecados cometidos hasta hoy. Reconozco que el Señor Jesucristo murió por mí en la cruz del Calvario y por su sangre preciosa puedo ser perdonado y limpiado de todos mis pecados. Gracias Señor por tu amor maravilloso. En este momento abro la puerta de mi corazón y te recibo como mi Señor y mi único Salvador. ¡Señor amado, lléname de tu Espíritu Santo! Decido de hoy en adelante vivir una vida conforme a tus mandamientos establecidos en tu Palabra, la Biblia. Inscribe mi nombre en el Libro de la Vida del Cordero.
Gracias, Padre, en el nombre de Jesús, amén.

AI realizar esta oración de corazón y sinceramente, recibiste al Señor en tu vida, y por tanto; ¡Naciste de nuevo! ¡Te felicito! ¡Bienvenido, a la familia de Dios!

 

Comentarios  

 
0 #6 luisito 06-03-2014 12:48
bendiciones muchas grac
as ....
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0 #5 # gonzalez 25-01-2014 23:37
:lol:
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0 #4 # gonzalez 25-01-2014 23:36
Muy bueno ayuda
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+1 #3 Celso 17-03-2013 01:48
;-) :roll: buen estudio felicidades sigue bsai
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0 #2 Oliver 06-12-2012 12:07
:lol: Exelente !!!!
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0 #1 fercho 03-01-2012 16:05
muy lindo!!!!!
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